Comunicación en la era digital

24/11/2016

Es un entorno de comunicación e interacción social que no sólo estructura relaciones sociales, sino que también es un espacio en el cual ocurren las relaciones.

 

 

A diferencia de las interacciones cara a cara, comunicarse y relacionarse en el Ciberespacio o Galaxia Internet como lo llama Castells [1] “constituye un nuevo entorno de comunicación. Como la comunicación constituye la esencia de la actividad humana, todas las áreas de la actividad humana están siendo modificadas por la intersticialidad de los usos de Internet”. De este modo, la comunicación mediada por cualquier aparato tecnológico (PC, tablets, smartphones, etc.) es un entorno de comunicación e interacción social [2,3] que no sólo estructura relaciones sociales, sino que también es un espacio en el cual ocurren las relaciones, y la herramienta que utilizan los usuarios para entrar en este espacio comunicacional. A su vez, es más que el contexto en donde ocurren las relaciones sociales, ya que es comentado e imaginativamente construido por los procesos simbólicos iniciados y sostenidos por individuos y grupos, a partir de softwares y harwards diseñados y modificados por un gran número de personas. 

 

La comunicación digital puede ser entendida como “a synchronous (simultaneous) or asynchronous (delayed) electronic mail and computer conferencing, by which senders encode in text messages that are relayed from sender computers to receivers.''[1]. Actualmente existe un considerable número de tecnologías que permiten este tipo de comunicación, desde herramientas de comunicación sincrónica que posibilitan un alto nivel de interacción interpersonal como los chats, juegos de rol y los mensajes instantáneos, hasta sistemas de comunicación asincrónica como el correo electrónico, las redes sociales, los blogs, foros de discusión y los medios interactivos de Internet [3,4 y 5 ].

 

Ya hacía fines del siglo veinte y en base a la literatura disponible en aquella época, Jones (1998) afirmó ciertas potencialidades “futuras” de este tipo de comunicación que son posibles de visibilizar y evidenciar el día de hoy,  a saber:

  • creación de nuevas oportunidades para la educación y el aprendizaje;

  • creación de nuevas oportunidades para la democracia participativa;

  • establecer contraculturas en un escala sin precendetes;

  • complejizar materiales legales en lo que respecta la privacidad, los derechos de autor y la ética; y

  • reestructurar la relación individuo y máquina.

 

Como se ha señalado anteriormente, este tipo de comunicación se genera dentro de un contexto digital, por lo tanto, los modos de interacción que allí se den, difieren de aquellos que tienen lugar en un contexto físico “real” y social inmediato, es decir, se distinguen de los modos de interacción posibles en la Comunicación Cara a Cara (CCC). De la comparación entre estos dos tipos de comunicación se han podido establecer una serie de características diferenciales entre ambas como la posibilidad de anonimato, la ausencia de la comunicación no verbal (tono de voz, expresiones faciales y corporales), el distanciamiento físico y la comunicación asincrónica [2 y 6].

 

Estas características contribuyeron a que los primeros trabajos sobre las interacciones en el contexto digital lograran resultados muy disímiles. Por un lado están aquellas teorías y trabajos empíricos que resaltan los aspectos negativos, y por otro, aquellas que resaltan sus aspectos positivos [6].  De acuerdo a lo señalado por este autor, los trabajos que resaltan los aspectos negativos de estos espacios dan cuenta de comportamientos hostiles (flaming), la dificultad para llegar a acuerdos en grupo, un menor grado de autoconciencia, relaciones poco profundas e impersonales y una menor veracidad en la entrega de datos personales sobre todo en relación al género. Mientras que los trabajos que resaltan los aspectos positivos, señalan que las interacciones que allí se dan tienen un contenido socioemocional igual o superior a la comunicación cara a cara, contribuido en buena parte por la incorporación de los emoticones. También, que existe un incremento en la autoestima gracias a la oportunidad de manifestar rasgos ocultos de la personalidad, y que además, se incrementa el círculo social incorporando las relaciones del espacio virtual a la realidad.

 

Por su lado, las marcas han encontrado en este tipo de comunicación un espacio para interactuar de un modo más horizontal y directo con sus audiencias, permitiéndoles entre otras cosas, generar relaciones más estrechas y saludables, y al mismo tiempo contar con un mayor número de portavoces. No obstante, este tipo de comunicación requiere mayores esfuerzos para alcanzar los estándares esperados: menores tiempos de respuesta, constante actualización, presencia y entendimiento en múltiples contextos y  uso de múltiples formatos e hipertextos.

 

 

Fuentes: 

 

[1] Castells, M. (2001). La galaxia Internet. Madrid: Arete.

 

[2] Walther, J. B. (1996). Computer-mediated communication: Impersonal, interpersonal, and hyperpersonal interaction. Communication research, 23 (1), 3-43.

 

[3] Gómez,E y Galindo,A. (2005). Los Estudios de Comunicación Mediada por Computadora: una Revisión y algunos Apuntes. Razón y Palabra, vol. 10, núm. 44. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Estado de México, México

 

[4]Yates, S.J. (1997). Gender, Indentity and CMC. Journal of Computer Assisted Learning. 13, 281-290.

 

[5]Herring, S and Stoerger, S. (2013) On The Internet, Nobody Knows You’re a Dog. Computers in Human Behavior 23, 6 (2007), Gender and (a) nonymity in computer-mediated communication. The Handbook of Language, Gender, and Sexuality (2013), 567–586.

 

[6] Moral, F. ( 2009), Internet como marco de comunicación e interacción social. Revista Científica de Educomunicación. P 231-237. Málaga, España.

 

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